Ya se sabe que el Mendel es un colegio diverso. Aquí convive gente de distintos orígenes, lenguas, culturas, ideologías o creencias. Lo que quizá sea más inesperado es que también hay colegiales de distintas especies. Desde el curso pasado, también tenemos miembros caninos porque la Fundación ONCE ha elegido al Colegio Mayor Mendel como lugar de socialización para perros guía en formación.
El año pasado, la agradable sorpresa para colegiales y personal fue mayúscula cuando, al entrar al Mendel, la puerta la guardaba Gades, un labrador dorado, entonces pequeño. Fue creciendo a lo largo del curso, siempre bajo la idea de que se iría “la semana que viene”. Esa semana fue, en realidad, a principios de septiembre de 2025. Habiendo convivido con los colegiales durante un año, su despedida no se hizo fácil. ¿Cómo se iba a ir el miembro del colegio que más abrazos recibía al día? Pero se marchó.
Ahora, Gades está en la Fundación ONCE de Perros Guía en Boadilla, donde completa su formación. Se encuentra en la fase de entrenamiento, previa al adiestramiento que le permitirá ejercer de perro guía para ayudar a una persona invidente a mejorar su día a día. El Mendel, al acogerlo, ha contribuido a facilitarle la vida a quien disfrute de Gades, porque ha hecho de este perro un experto en socialización: ha convivido con nada más y nada menos que 260 personas.
Pero sin Gades no se dejó de oír “guau guau” en los pasillos del Mendel. Antes incluso de que se marchara, ya tenía sustituto. Bueno, sustituto no, que ha dejado en nuestros corazones un hueco irremplazable, pero el Mendel cuenta desde septiembre con un nuevo miembro canino. Se llama Ulán, y es un labrador negro y entrañable. A los ojos de cualquier mendeliano, el perro más adorable del mundo. Y eso tiene su peligro.
Es fácil que la belleza de este can haga que cualquiera que se acerque lo mime y caiga en sus encantos, ofreciéndole chuches, caricias y halagos, que seguramente entienda. Pero un perro guía no puede ser un perro mimado. Por eso, el colegio mayor ha desarrollado una delegación para los perros. Se encargan de sacarlo a pasear, cuidarlo y estar atentos al cumplimiento de las directrices de la ONCE.
Hay que prestarles atención porque los perros son ya parte del día a día en el Mendel a la vez que cumplen una labor social. En definitiva, tal victoria es compartida: quienes buscan una mascota a la que achuchar tras un examen encuentran cariño y las personas invidentes que algún día lo necesiten, disfrutarán del amor que el perro, gracias, en parte, al Mendel, les puede brindar.